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Tras dos meses de baja y tratándose en Jaén,
el
mexicano vuelve a sonreír.
Era
una lesión más complicada de lo que se presuponía.
Una lumbalgia crónica dejó tieso literalmente al
mexicano Guillermo Franco. El Guille disputó su
último partido de Liga el pasado 16 de septiembre en
A Coruña, frente al Deportivo en Riazor, siendo
sustituido en el minuto 68. Esa misma semana, el
delantero quedaba fuera de combate por los citados
problemas de espalda, un percance que le complicaría
mucho la vida desde ese instante.
Tras
un tratamiento inicial y varias pruebas realizadas,
el hecho de que no se recuperaba hizo saltar la luz
de alarma en los servicios médicos amarillos. La
recuperación seguía su curso, pero los días pasaban
y Guille no mejoraba. Por ello, el doctor Juan
Albors se puso en contacto con un osteópata
especializado, el jiennense Luis Baños, quien le
aplicó un exhaustivo tratamiento.
UNA
SEMANA EN JAÉN Tras una primera exploración, Guille
se desplazó a Jaén el 16 de octubre, permaneciendo
cinco días bajo el tratamiento y la supervisión de
Baños. En tierras andaluzas se le aplicaron
corrientes analgésicas y realizó un intenso trabajo
específico para recuperar la zona dañada, la cual le
impedía correr y desenvolverse con naturalidad.
Regresó a Vila-real y siguió las pautas marcadas por
el especialista jiennense, a quien volvió a visitar
los pasados 27 y 28 de octubre. A partir de ahí se
marcó un plazo de regreso a los campos de tres
semanas. Esta vez sí. Franco se ejercitó por primera
vez con el equipo hace una semana y el domingo jugó
18 minutos.
Solo
queda esperar a que se recupere al 100%. De momento,
se le sigue aplicando un tratamiento osteopático y
se le practica un plan de trabajo especial,
alternando los entrenamientos con las jornadas de
descanso.
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