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Cuando, allá por el mes de enero, el nombre de
Guillermo Franco se ligó al Villarreal muy pocos
aficionados amarillos tenían ninguna referencia de
este jugador, que nació en Argentina pero que se ha
nacionalizado mexicano hace un par de años. Salvo los
más entendidos en la materia, para muchos se trataba
de un perfecto desconocido, que jugaba en un equipo
del que no habían oído nunca hablar y en una liga de
un nivel muy inferior a la española. Puede ser así,
pero desde que ha llegado a la disciplina del
submarino, «el Guille» Franco (así le gusta que le
llamen) ha demostrado una entrega y una implicación
poco común en las grandes estrellas. Tanto, que el
propio jugador ya tenga la sensación de levar muchos
años en el Villarreal.
La confirmación definitiva al dulce momento que vive
desde que es amarillo llegó la semana pasada con su
(esperada) convocatoria para disputar el Mundial de
Alemania con la selección mexicana. El propio Guille,
que el lunes vivió junto a Marcos Senna la
convocatoria del hispano-brasileño para acudir a la
Copa del Mundo no duda en asegurar que «es una
bendición estar en el Mundial». «Para mí es increíble
todo lo que me está pasando. Dios me ha regalado todo
esto y la verdad es que en muy pocos meses se han
cumplido todos mis sueños: jugar en Europa, debutar en
la Champions y estar en el Mundial», explica el
atacante amarillo.
Además de a su esfuerzo personal, Guillermo Franco
otorga gran parte del buen momento que está
atravesando a su fe religiosa: «Jesús vive en mi
corazón, al igual que en el de Marcos. Es algo que nos
une y nos hace más fuertes», asegura. Y es que el
optimismo del delantero del Villarreal se confirma
cuando habla de su participación en la cita alemana:
«Será algo muy especial, aunque no quiero hacerme
demasiadas ilusiones con la selección. Sólo espero
hacer un buen papel».
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